Sofía
El padre Jacobo dice que no, pero yo estoy seguro de que he estado en más bodas que él. Dice que ese es su trabajo, que es cura y por eso me gana. Cosa que no es cierta, yo también trabajo en bodas, y no sólo en las católicas. He cantado en matrimonios evangélicos, protestantes, mormones, judíos y últimamente me estoy llenando con los gays. La gente dice que tengo buena voz, y es verdad. Aún así, más que por la voz, los anfitriones me contratan porque tengo chispa. Si, chispa. Siempre se me ocurre algo qué decir en el momento preciso y todos se ríen. Además, aguanto muy bien a la gente que le entra la vena artística después de tomarse dos cervezas. Yo toco la guitarra y ellos se desgañitan, ahí aprovecho para pensar en mis cosas y me pongo la máscara de la sonrisa. A Sofía la conocí en una de esas bodas. Como siempre, los amigos de unos amigos habían decidido ser originales y casarse en la playa. Ella con flores en la cabeza, él con camisa blanca de algodón. Querían que les cantara una...