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La destartalada cabecita de anime al final tenía razón. Su cursi cartelito decretó "amigas por siempre", sin una pizca de temor a equivocarse. N. conserva al horrible muñequito junto a los recuerdos de nuestra insufrible adolescencia plagada de corazoncitos e iniciales de los primeros amores. Ahora ella tiene dos grandes amores y otro en camino, pero sus lágrimas de sueño no han cambiado con los años. Tampoco esa dulce sonrisa que te recuerda que todo está bien y que estas niñas son mujeres sólo por un accidente de la naturaleza incapaz de rozar siquiera nuestra esencia. L. también ostenta una sonrisa impermeable a los chaparrones del tiempo. Esta es una sonrisa de madre acariciadora de cabezas atormentadas, aliviadora de todo tipo de males. Esta sonrisa se crece en las adversidades y se convierte en carcajada sonora con instantánea facilidad. N(2) es la reina de la fiesta, incluso después de descubrir por las ventanas de esa estructura bien diseñada (como todas las suyas) s...