A los 37
Cuando era una adolescente pensaba que moriría joven. Para ser exacta, a los 37 años. No recuerdo de dónde saqué esa idea, pero sí que lo tomé con resignación. Total, faltaba mucho para eso. La primera vez que tuve alguna noción de lo que era la muerte fue a eso de los cinco años. Íbamos viajando a Barquisimeto, toda la familia, y yo le pregunté a mi papá dónde estaba Papamingo, mi abuelo, porque llevaba mucho tiempo sin verlo. Me dijo que se había ido al cielo. Todo lo que aprendí ese día sobre la muerte, sin embargo, me lo dijeron sus ojos. Hoy es el día de la madre aquí en España. Y yo este año cumplo 33. A veces la certeza esa de que iba a morir joven me golpea la frente. Según eso me quedan poco más de 4 años. Yo me espanto el pensamiento con el argumento de que nadie sabe cuándo se va a morir. Quizás mañana o quizás no termine este texto. Pero ¿y si es verdad? ¿Si una extraña voz premonitoria me lo dijo para que planificara mi vida y la disfrutara al máximo en esos 37 años? Si es...