Adiós
Perdona si hoy no te pregunto cómo estás. No es que no me importe, es que hoy tengo el alma un tanto anestesiada. ¿Cómo te lo explico? no ha sido un buen día, chico. Mi corazón sigue latiendo. Y eso que se ha mojado, secado, ha sido arrugado, planchado y vuelto a arrugar. Se le ha derramado café encima, tiene huequitos de cigarrillo. Se ha roto en varias partes y lo he pegado con pega loca. Se ha rasgado y yo lo he remendado con hilo y aguja. A veces le he puesto parches de colores. Se ha caído al suelo, por eso está un poco magullado, con raspones y algunas cicatrices. Le faltan trocitos aquí y allá. Algunos los han robado, otros los he regalado con gusto. Otros se quedaron pegados a una poesía o a una imagen por la calle. Algunas partes se han hundido quién sabe porqué. Otras se han abultado. Tiene la belleza de todo aquello que ha visto pasar la vida por arriba, por abajo, por delante, por detrás, por dentro y por fuera. Es aún inocente porque le falta mucho por ver, oir, tocar, ole...