No estaba muerto, estaba de parranda
Los cuatro amigos decidieron irse de juerga, en lugar de quedarse a reposar en tumbas oscuras y húmedas para ser adorados. Su trabajo estaba hecho , ya habían dejado gran legado a la humanidad y de ello eran testigos todos los museos y bibliotecas del mundo. En vista de que no todos pudieron coincidir en vida, Lope, Diego, Pedro y Francisco decidieron hacerlo en muerte. Madrid nunca duerme y ellos, madrileños por nacimiento o por adopción, no tenía n ningún interés en el descanso eterno. Por supuesto, s e llevaron con ellos sus osamentas y sus cabezas. Porque sin huesos es muy difícil escribir y pintar. O bailar, beber y cantar, que es lo que se hace en las fiestas. Aprovechando que e ra el mes del santo labrador y que Francisco la conocía de sobra, consideraron que la Pradera de San Isidro sería el sitio ideal para dar inicio a la celebración,...