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Mostrando las entradas de febrero, 2020

La despedida de la Tía Rosa

A mí siempre me pasan estas cosas. No sé si es la dislexia o simplemente mala suerte. Llevaba años sin pisar Caracas. Y mira que me encanta la ciudad, sobre todo por ese clima perfecto, ni frío ni calor. Pero también por un ambiente cultural que en esa época era muy limitado en Maracaibo. Me gustaba pasear por Sabana Grande, visitar los museos, pasarme por el Ateneo de Caracas. Volver cargada de libros y varios cortometrajes instalados detrás de los ojos.  Pero esta vez iba al velorio de mi tía Rosa, la mujer de mi tío Mingo. No es que tuviera mucha relación con ella, pero fui designada “democráticamente” para representar a la familia. Precisamente por el tema del clima, me puse medias panti. Y una falda ni corta ni larga. Negra, como todo lo demás que llevaba puesto. Llegué a la funeraria literalmente haciéndome pipí. Así que saludé rápidamente a los que estaban de camino al baño, para luego abrazar y saludar y dar los pésames como es debido. Al salir del baño, ocurrió el ...

El espasmo que es Madrid

Madrid con lluvia es como un espasmo Leonardo Reyes Madrid, cuando llueve, es un espasmo. Y lo era, hace veinte años Cuando mis inocentes pies recién llegados Se perdieron por Lavapiés. Era sábado, llovía a mares, No sabía dónde estaba mi casa, No tenía a quién llamar Y fui consciente de que no conocía a nadie, A nadie a menos de 15 mil kilómetros. No sabía dónde estaba mi casa, Esa casa nueva que aún no me reconocía Ni yo asumía sus aromas. La lluvia me mojaba Y el espasmo que era Madrid Se metía en mi estómago Para convertirme en espasmo, Para llorar juntos bajo las gotas Porque daba igual Porque las lágrimas se confundían con la lluvia Y en este continente a nadie le importaba si yo lloraba. Un espasmo para meterme en un portal cualquiera Cuando solo sabía una calle y un número Buenavista, 30, Lavapiés Yo no sabía si seguía en Lavapiés No sabía si daba vueltas sobre el mismo camino Y el espasmo s...