Adrenalina Caribe
Por fin salió el sol. Llevan tres días sin poder salir de la cueva por culpa de la tormenta. Están hambrientos. Pedro está muy cansado. Le parece mentira tener que pasar su cumpleaños en este sitio. Son 50 años y pensaba celebrarlos a lo grande en el crucero, bebiendo, bailando, quién sabe si con alguna nueva amiga. Pero aquí está, muerto de hambre y acompañado de un completo desconocido. Miguel, mucho más joven, también siente la falta de comida, pero aún le quedan energías. “Vamos, compañero, hoy tienes que invitarme a una cerveza” dice para animar a Pedro, quien pinta una mueca en un esfuerzo inútil por sonreír. De repente, ven un montoncito de cocos y empiezan a saltar como locos. Quién les iba a decir en su vida anterior, que un día desearían tanto un coco, como no fuera para una piña colada. Esa vida que transcurría inconsciente hace tan solo una semana. Miguel coge la piedra que lleva días afilando y se pone manos a la obra. Pedro se queda mirando al horizonte y recuerda...