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Mostrando las entradas de 2006

Des-propósitos 2007

Eso parecen haber sido los del 2006. Despropósitos ¿O te olvidas de todo lo que ibas a hacer este año? estudiar francés, conocer Australia, hacer deporte, bah...pura palabrería ¿este año qué? ¿más despropósitos? ¿más auto mentiras? Pues sí, fíjate, este año voy a volver a mentirme. No me preguntes por qué. Quizás es el morbo que me dan esos 365 papelitos por estrenar, todos blanquitos. Este próximo año procuraré que las letras no se salgan de los márgenes, seré más discreta y (una vez más) la simple posibilidad de cumplirlos, me hace feliz. Ahí voy: - Conocer Buenos Aires y Amsterdam - Encontrar el trabajo ideal - Hacer deporte (*) - Ir al cine una vez por semana (y no se vale ir dos en una semana y luego no ir la siguiente) - Leer los libros pendientes (los que tengo en casa) antes de comprar más - Escribir en el blog con mayor frecuencia - No ir a las reuniones sociales que no me apetezca, ni hacer nada por compromiso - Ir a Londres a visitar al Chapo y a la negra - Ir a Michigan a v...

El final

Partir c’est mourir un peu. Mourir c’est partir un peu trop Llevaba un año leyéndolo. Todo. Sus libros, sus guiones, sus artículos y su blog. No lo que escribían sobre él. Le tenían sin cuidado los críticos. Sólo lo que él decía, incluso de su vida personal. Nunca dejó un comentario, no creía estar a la altura. Mientras ella se hundía cada día en la silla de su escritorio, rodeada de dos ventanales, dos paredes blancas y mucha soledad, él hacía viajes por el mundo. Tailandia, Londres, México, Paris. Ella atendía el teléfono a clientes groseros que se quejaban siempre por alguna cosa en la que ella no tenía nada que ver. Él era muy importante en su vida. Tomaba en cuenta todas sus opiniones. Lo seguía y lo respetaba. En cierta forma, lo amaba. Y se dejaba llevar por él. Iba a ver las películas que él recomendaba, compraba la música que él admiraba. Y si hablaba de algún lugar en su ciudad, iba a visitarlo, con la ilusión de que él estuvo allí y algo de su presencia queda siempre en las ...

Miedos

¿Por qué la gente no admite que tiene miedos? -me dijo. Porque les da miedo admitirlo –respondí. ¿Cuáles son mis miedos? –pensé… E inmediatamente una lista infinita de palabras se derramó sobre mí, como cuando te subes a una silla para sacar algo de la parte alta del clóset y todo se te viene encima. Tienes que decidir rápidamente si agarrarte para no caer, protegerte para que nada te dé en la cabeza, o hacer alguna clase de maroma que te permita atrapar algunas cosas en el aire. A mí se me cayeron todos los miedos encima, porque sólo tuve reflejos para agarrarme fuerte y verlos pasar, boquiabierta. Algunos me golpearon, eran pesados. Descubrí que eran muchos, porque no paraban de caer. Como la lluvia de hoy. Me bajé de la silla y me senté sobre la cama, como hago siempre que ordeno mis papeles. Las facturas de la luz aquí, las del teléfono aquí, los estados de cuenta más allá y la bolsa de basura siempre a un lado, para todo eso que no sirve y que luego tiro con tanto gusto. Quise or...

Adiós

Perdona si hoy no te pregunto cómo estás. No es que no me importe, es que hoy tengo el alma un tanto anestesiada. ¿Cómo te lo explico? no ha sido un buen día, chico. Mi corazón sigue latiendo. Y eso que se ha mojado, secado, ha sido arrugado, planchado y vuelto a arrugar. Se le ha derramado café encima, tiene huequitos de cigarrillo. Se ha roto en varias partes y lo he pegado con pega loca. Se ha rasgado y yo lo he remendado con hilo y aguja. A veces le he puesto parches de colores. Se ha caído al suelo, por eso está un poco magullado, con raspones y algunas cicatrices. Le faltan trocitos aquí y allá. Algunos los han robado, otros los he regalado con gusto. Otros se quedaron pegados a una poesía o a una imagen por la calle. Algunas partes se han hundido quién sabe porqué. Otras se han abultado. Tiene la belleza de todo aquello que ha visto pasar la vida por arriba, por abajo, por delante, por detrás, por dentro y por fuera. Es aún inocente porque le falta mucho por ver, oir, tocar, ole...

Soy mi cuerpo

SOY MI CUERPO. Y mi cuerpo está triste, está cansado. Me dispongo a dormir una semana, un mes; no me hablen. Que cuando abra los ojos hayan crecido los niños y todas las cosas sonrían. Quiero dejar de pisar con los pies desnudos el frío. Échenme encima todo lo que tenga calor, las sábanas, las mantas, algunos papeles y recuerdos, y cierren todas las puertas para que no se vaya mi soledad. Quiero dormir un mes, un año, dormirme. Y si hablo dormido no me hagan caso, si digo algún nombre, si me quejo. Quiero que hagan de cuenta que estoy enterrado, y que ustedes no pueden hacer nada hasta el día de la resurrección. Ahora quiero dormir un año, nada más dormir. (Jaime Sabines, él lo dijo mejor de lo que yo podría)

Victoreto

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“Tu hijo va a ser el orgullo de la familia. Él y su guitarra van a recorrer el mundo”. Eso le dijo una bruja a mí mamá hace un montón de años. Ella veía el futuro de la gente a través de la cédula. La ponía detrás de una lupa de esas de hacer limpieza de cutis y soltaba su perorata de augurios, buenos y malos. Recuerdo que cuando tú eras un peloncito de pocos meses y yo tenía tres años (juro que lo recuerdo) iba por ahí diciéndoles a todos mis amiguitos que tú eras el bebé más bello del mundo. Y lo eras. Después pasaste a ser ese personaje molesto a más no poder que se llama hermano menor, pero qué remedio, ahí estabas. Fiebrúo, totalmente fiebrúo. Primero, los muñequitos de la Guerra de las galaxias, después los de he-man (hasta que te robaron una bolsa llena por dejarlos en la escalera del edificio), luego los peces (tuviste dos peceras), mas tarde el heavy metal (grrrrrrr) y finalmente, definitivamente y afortunadamente, la guitarra. También te dio por jugar fútbol, béisbol, hacer k...

Sofía

El padre Jacobo dice que no, pero yo estoy seguro de que he estado en más bodas que él. Dice que ese es su trabajo, que es cura y por eso me gana. Cosa que no es cierta, yo también trabajo en bodas, y no sólo en las católicas. He cantado en matrimonios evangélicos, protestantes, mormones, judíos y últimamente me estoy llenando con los gays. La gente dice que tengo buena voz, y es verdad. Aún así, más que por la voz, los anfitriones me contratan porque tengo chispa. Si, chispa. Siempre se me ocurre algo qué decir en el momento preciso y todos se ríen. Además, aguanto muy bien a la gente que le entra la vena artística después de tomarse dos cervezas. Yo toco la guitarra y ellos se desgañitan, ahí aprovecho para pensar en mis cosas y me pongo la máscara de la sonrisa. A Sofía la conocí en una de esas bodas. Como siempre, los amigos de unos amigos habían decidido ser originales y casarse en la playa. Ella con flores en la cabeza, él con camisa blanca de algodón. Querían que les cantara una...

El hogar*

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Mi casa no está muy limpia, pero en mi habitación hay una pared azul, con estrellas y una luna que brillan en la oscuridad. Sólo hay tres sillas en el salón, pero hay cojines de colores y tapices güajiros en las paredes. A veces también hay niños preciosos gateando en el suelo y haciendo sus ruiditos. No hay calefacción ni aire acondicionado, pero a la gente le gusta refugiarse en ese salón oscuro, que también tiene una luna y una lámpara de lava roja. Todas las mañanas huele a café con canela. Algunos domingos a perico y arepa. Hay miradas y sonrisas atrapadas en tantas fotografías, flores de colores que giran en los balcones y vainilla en forma de velas. Falta el dinero, la mayoría de las veces, pero sobran (si es que eso puede sobrar)las letras, el cine y la música. En mi casa cada quien opina lo que quiere. No hay censuras, y sí muchos abrazos. Mi casa no es mía, pero su dueño jamás tendrá lo que tengo yo, un hogar. *Gracias, Pili, también haces que así sea.

No-aniversario

Te amo es la introducción. Esa frase la inventé yo, la sentí yo. Esa y tantas otras y el "todavía" de Benedetti, y la colección interminable de cursilerías que aún hoy no me dan vergüenza. Tu sonrisa la dibujé con mi dedo, como Horacio la de la Maga en el capítulo 7. Tus canciones sin sentido siguen en un cajón transparente, que está siempre por donde tengo que pasar. No lo sabes pero estás. Porque "siempre es corto". A pesar de tus no-tequiero, feliz no-aniversario.

El Fotingo (II)

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Después de obtener la aprobación de Don Arquímedes, los dos jóvenes me sacaron de ahí, recogieron las pocas piezas que aún quedaban tiradas en los potreros y me llevaron a un taller mecánico en Maracaibo. El taller pertenecía a un hombre alto y delgado, a quien llamaban "El Maestrico" por su inigualable habilidad para arreglar todo desperfecto mecánico. El Maestrico era muy amigo de Joaquín y Mingo, y esperaba con ansias la llegada del carro que iba a recorrer las Américas. Incluso le avisó a un grupo de amigos, quioenes se juntaron a esperarme. Cuando ví a toda esa gente, me sentí importante por primera vez en mi vida, aunque pasé una gran vergüenza. No me había dado cuenta de que, sobre mi motor se había pegado lo que en machiques llaman "cacure" que no es más que un nido de abejas. Todo mi público tuvo que salir corriendo cuando me movieron para bajarme y se alborotaron los insectos, incluso alguien dijo "¿Y ustedes piensan viajar a Eastados Unidos en una ca...

El Fotingo (I)

Me llamaban Fotingo, aunque el nombre me lo dieron a los 19 años. Nací en 1928, en Detroit, Michigan. Fue un parto múltiple, al lado había muchos como yo. Estaba recién nacido cuando un hombre de mi país, Estados Unidos, me llevó a un país del Caribe, Venezuela. A mí me habría gustado conocer al menos las carreteras de mi lugar de nacimiento. Y no es que no me gustara vivir ahí, en América del Sur, pero hacía demasiado calor y mi radiador tenía que hacer maravillas para sobrevivir mientras llevábamos a la gente de Maracaibo a Machiques, en una época en la que era muy difícil llegar aunque los dos lugares estuviesen en el mismo estado, Zulia. Con toda esa actividad me fui deteriorando poco a poco y decidieron venderme al propietario de una hacienda. Me humilló el poco dinero que pidieron por mí, juro que mi motor estaba en perfectas condiciones. Pronto descubrí las intenciones de mi nuevo dueño, un hacendado muy trabajador y con un fuerte carácter, de apellido Romero. Me desarmó. cada p...

Por un pelín

La pestaña tenía razón. Juan me advirtió que la tenía pegada en mi mejilla izquierda. Inmersa en mi agobio por el calor y el tráfico de Madrid, yo me pasé la mano con la idea de deshacerme de ella. Pero quizás por la naturaleza pegajosa de todo en estas fechas, no se cayó, se quedó en uno de mis dedos. Entonces Juan y yo hicimos (sin siquiera decirlo) eso que estúpidamente habíamos hecho toda la vida, cada vez que una pestaña se queda vagando en el rostro de alguien. Juntamos los pulgares, aplastando la pestaña, y cada uno pidió un deseo a Dios, al destino o a las hadas, sabiendo que todo eso es mentira y que el deseo nunca se cumple, y si se cumple es purita casualidad. Le tocó a él. Juan - le dije-mi deseo era de amor ¿esto significa que no va a cumplirse? No - me dijo - se va a cumplir, pero no ahora. Tendrás que esperar. Yo creía que esperaría unos días, porque eso me había dicho él. Estaba contenta, con una contentura que ya creía extinta. Ahora veo, con la cara llena de lágrimas ...

Ángel de la Guarda*

Ángel de la guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche, ni de día, no me dejes sola, que me perdería. Llévame al 6-B y a la sopa negra, al viento inagotable y las palmeras endebles, a la hamaca en mi cuarto desordenado. Muéstrame un anaranjado de atardecer a las seis, un sol hundiéndose en el lago brillante. Un nacimiento de estrellas y caminos de luna reflejada en el agua. Un relámpago insistente, de nombre Catatumbo. Ayúdame a volver al parque de atracciones que era la litera de madera y a huirle a la correa poco cumplidora. Haz que la brisa de la tarde me traiga desde abajo ese silbido que anuncia la llegada del cariño, el pan dulce, el queso de bolita, los cambures manzanos y la música del cuatro. Despiértame temprano para ir al colegio con peinados de reina hechos por las manos del amor, saltando los peldaños de dos en dos para que no me deje el transporte. Salúdame a las amigas y diles que pronto jugaremos a la liga, al quemao, a los yaquis, al sesesé e intercambiaremos...

Tú, del otro lado

Cuando bebes alcohol, los ojos se te ponen pequeñitos y tristes. Aunque estés muy contento, adquieren un aire de melancolía vieja, guardada en el cajón de todo aquello que añoras y que nunca podrás volver a tener. Desde la pista de coches que te faltó en la niñez, hasta el amor ese lleno de aventuras, que todavía duele un poco porque nunca fue. Diluyes tus cuatro minutos de libertad en una cerveza doble y te fumas las preocupaciones, un cigarro detrás de otro, para dejarlas salir con el humo. Hablas de lo que quieres a la sombra de un bar atestado de gente. Y das malas noticias. Tus manos son suaves porque, como dices, nunca has trabajado al sol. Al igual que tus codos. La gente tiene los codos y las manos parecidos. Suaves o ásperos. Y si les ves los codos sabes algo de su vida. Si son negros, es porque han estado bajo el sol. Si todo es áspero, las caricias te harán pensar en pasados sacrificados. Me gusta tu teoría de los codos. Ya sabemos que me encantan las teorías. Las mías y las...

Preparados

“El amor es que te busquen a la salida, lo demás son tonterías”. Ya conocías la respuesta cuando te pregunté si sabías lo que era el amor. La conocías de esa época en la que habrías hecho cualquier cosa por recuperarla. Viste la película* y fue como una cachetada. De golpe lo entendiste todo. Fuiste a esperarla en la puerta del trabajo. Le dejaste una nota en el parabrisas. Esperaste. Una, dos, tres horas. Llovió y el agua lentamente desvaneció la tinta. Así como se desvaneció tu alma (no tan lentamente) cuando la viste salir con la vista fija en otro que también la esperaba a la salida. Ese que seguramente entendió a tiempo lo que era el amor. No te preocupes. Yo también lo supe tarde. Siempre se sabe tarde. A veces hay remedio. Muchas otras no, y aquí estamos. Bailamos, bebemos una copa tras otra y decimos tonterías. Nos miramos y sabemos que detrás de los ojos hay historias, pero no queremos hablar de eso. Son historias de duelos, de papeles borrados, de portazos y de ausencias pres...

Lloré

Con la frente hacia la pared, finalmente lloré. Con lágrimas silenciosas, humildes, exhaustas. Lloré por tus años y los míos. Por los peces muertos y el agua verde. Por la pared azul y las estrellas en la habitación. Por el paraguas que me rompió una niña cuando tenía cuatro años. Por el charco en el que me caí. Lloré tanto que el agua salió al balcón y nació una flor de plástico, de colores brillantes, que da vueltas cuando sopla el viento. Se derramó el agua y nacieron pajaritos brincones, y en el mar, nacieron delfines, también brincones. Lloré un aguacero por todos los niños. Por la niña que yo fui y creyó que todo iba a ser tan bonito. Por el niño que se quedó esperando para venir…Y por las guerras, el hambre, la miseria, las enfermedades, los incendios, las inundaciones, los huracanes y otra vez por las guerras. Lloré por lo que soy y por lo que no soy. Por lo que ya no eres. Por lo que ya no somos, porque la vida es una puta, pero también tiene derecho y también tiene corazón. L...

Mi busaca personal

Hace justamente la mitad de mi vida, escribía en un diario. Desbarataba los hechos de cada día en mi propia versión de lo que había pasado. Como aquella vez que tenía tanta rabia, cuando llamaron a mi “representante” al colegio. Lo normal es que fuera mi mamá, porque papi nunca tenía tiempo. Ella era genial, escuchaba lo que las monjas tenían que decir, les daba la razón y luego, a solas, me demostraba que estaba de mi lado. A lo mejor lo que había hecho no le parecía bien, pero se reía conmigo o esperaba a escuchar mi parte de la historia. Pero esta vez vino mi papá. Y no sólo les dio la razón, sino que me regañó en frente del “enemigo”. No me molestó el castigo, ni el regaño, ni la humillación. Me dolió profundamente que él se fuera con el otro bando, con el peor, con el que se empeñaba en hacerme la vida imposible, en no dejarme ser como yo era. ------- Quince años más tarde, cada mañana, derramo mi versión de los hechos, mucho más intrincada, sobre ti. No eres como el papel, pero l...

MADNESS

Después de ese almuerzo rápido, especialidad de tu recién estrenada soltería, y del café imprescindible para borrar los pensamientos que te impiden dormir antes de las dos de la mañana, saliste a trabajar. Como cada día y cada tarde, recorriste Conde Duque por el lado donde pega el sol en invierno. Una vez más, atravesaste la calle por donde no hay paso de cebra y te metiste en Santa Cruz de Marcenado, para cortar camino. Luego por la izquierda, en Acuerdo, llegaste a Alberto Aguilera. Llevabas prisa, como siempre. Pensabas en la manía de los españoles de parar el mundo entre dos y cinco de la tarde. Pensabas en lo caras que te habían costado las mandarinas, la próxima vez las comprarías en el otro puesto. . También pensabas en él, aunque no quieras reconocerlo… mientras mirabas al frente, por si pasaba el 21 y tenías que salir corriendo. Un chico te preguntó cómo llegar a la Plaza Colón. Te encanta guiar a la gente. Te encanta demostrarte que conoces la ciudad. “Sigue recto, todo el t...

ENTRA

Quédate a vivir en mi cuello, que es olor a café recién colao cuando tú llegas y estación de trenes desierta cuando te vas... Instálate en mis oídos, que son feria y multitud con tus palabras, y sala de espera de hospital con tu silencio... Duérmete en mi pecho, que es mar azul y libre cuando reposas, y tierra árida sin tu peso... Proyéctate en mis ojos, que son lago cristalino cuando los miras, y espejo roto sin tu imagen... Adhiérete a mis labios, que son suaves e intensos cuando te sienten, y flor marchita si no presienten tu lengua... Entra por siempre en mi cuerpo, que es hogar, fuego, azul y luna contigo dentro...y un amasijo de piel y huesos cuando no estás...

LA BUSACA

"Busaca" en Maracaibo (donde yo nací y me crié) significa bolsa, del material que sea. Y "bolsa" también se usa en Venezuela como insulto. Significa tonto, muy pasivo, que se deja engañar fácilmente. Yo soy una perfecta "bolsa" y aquí les doy mi ejemplo más reciente... Era un día de esos de "bajón", mejor dicho, estaba en el fondo del pozo, para qué ocultarlo. Iba caminando hacia mi casa, llorando, incapaz de coger el metro o el autobús. Cuando me quedaban unos 100 metros para llegar, veo que viene de frente otra chica, más o menos de mi edad, llorando también, con la misma cara de ternero degollado que yo. Mi contraparte en matrix se me acerca y me dice que acaban de robarle el bolso, unos motorizados. Ahí dejó de ser mi contraparte, porque mis razones eran un poco menos materiales, pero igual me daba cosita. Me dijo que tenía que volver a su casa, en otro pueblo, y que no tenía dinero para el tren...¿cuánto necesitas? "42 euros, pero dame ...