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Mostrando las entradas de junio, 2006

Lloré

Con la frente hacia la pared, finalmente lloré. Con lágrimas silenciosas, humildes, exhaustas. Lloré por tus años y los míos. Por los peces muertos y el agua verde. Por la pared azul y las estrellas en la habitación. Por el paraguas que me rompió una niña cuando tenía cuatro años. Por el charco en el que me caí. Lloré tanto que el agua salió al balcón y nació una flor de plástico, de colores brillantes, que da vueltas cuando sopla el viento. Se derramó el agua y nacieron pajaritos brincones, y en el mar, nacieron delfines, también brincones. Lloré un aguacero por todos los niños. Por la niña que yo fui y creyó que todo iba a ser tan bonito. Por el niño que se quedó esperando para venir…Y por las guerras, el hambre, la miseria, las enfermedades, los incendios, las inundaciones, los huracanes y otra vez por las guerras. Lloré por lo que soy y por lo que no soy. Por lo que ya no eres. Por lo que ya no somos, porque la vida es una puta, pero también tiene derecho y también tiene corazón. L...

Mi busaca personal

Hace justamente la mitad de mi vida, escribía en un diario. Desbarataba los hechos de cada día en mi propia versión de lo que había pasado. Como aquella vez que tenía tanta rabia, cuando llamaron a mi “representante” al colegio. Lo normal es que fuera mi mamá, porque papi nunca tenía tiempo. Ella era genial, escuchaba lo que las monjas tenían que decir, les daba la razón y luego, a solas, me demostraba que estaba de mi lado. A lo mejor lo que había hecho no le parecía bien, pero se reía conmigo o esperaba a escuchar mi parte de la historia. Pero esta vez vino mi papá. Y no sólo les dio la razón, sino que me regañó en frente del “enemigo”. No me molestó el castigo, ni el regaño, ni la humillación. Me dolió profundamente que él se fuera con el otro bando, con el peor, con el que se empeñaba en hacerme la vida imposible, en no dejarme ser como yo era. ------- Quince años más tarde, cada mañana, derramo mi versión de los hechos, mucho más intrincada, sobre ti. No eres como el papel, pero l...

MADNESS

Después de ese almuerzo rápido, especialidad de tu recién estrenada soltería, y del café imprescindible para borrar los pensamientos que te impiden dormir antes de las dos de la mañana, saliste a trabajar. Como cada día y cada tarde, recorriste Conde Duque por el lado donde pega el sol en invierno. Una vez más, atravesaste la calle por donde no hay paso de cebra y te metiste en Santa Cruz de Marcenado, para cortar camino. Luego por la izquierda, en Acuerdo, llegaste a Alberto Aguilera. Llevabas prisa, como siempre. Pensabas en la manía de los españoles de parar el mundo entre dos y cinco de la tarde. Pensabas en lo caras que te habían costado las mandarinas, la próxima vez las comprarías en el otro puesto. . También pensabas en él, aunque no quieras reconocerlo… mientras mirabas al frente, por si pasaba el 21 y tenías que salir corriendo. Un chico te preguntó cómo llegar a la Plaza Colón. Te encanta guiar a la gente. Te encanta demostrarte que conoces la ciudad. “Sigue recto, todo el t...

ENTRA

Quédate a vivir en mi cuello, que es olor a café recién colao cuando tú llegas y estación de trenes desierta cuando te vas... Instálate en mis oídos, que son feria y multitud con tus palabras, y sala de espera de hospital con tu silencio... Duérmete en mi pecho, que es mar azul y libre cuando reposas, y tierra árida sin tu peso... Proyéctate en mis ojos, que son lago cristalino cuando los miras, y espejo roto sin tu imagen... Adhiérete a mis labios, que son suaves e intensos cuando te sienten, y flor marchita si no presienten tu lengua... Entra por siempre en mi cuerpo, que es hogar, fuego, azul y luna contigo dentro...y un amasijo de piel y huesos cuando no estás...