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Mostrando las entradas de abril, 2011

Vagones

Siete de la mañana. Mañana de café, prisas y tren. Tren madrugador, rítmico, serpenteando sobre mis primeras horas. Horas que transcurrirán sobre moquetas y caras serias ¿Serías tan amable de traerme una sonrisa? sonrisa breve, amplia o carcajada sonora de felicidad. Felicidad para envolverme y pensar una vez más en ti, como cada minuto. Minuto corto pero intenso, en el que la mariposa viaja por mi sangre. Sangre que fluye como un viajero por los rieles de mi cuerpo. Cuerpo que quiere seguir en un sueño. Sueño del que me despierto y mis pensamientos se encadenan, de mañana, a las siete.

EL QUEMAO (textos de Malupe, 2006)

No me eligieron. Este año, otra vez, mi nombre no está en la lista de la Gala gimnástica. Es normal, cuando hago la vuelta rinquin siempre caigo sentada y el plinto es mi peor enemigo. Eso me pasa por gorda y cuatro ojos. Tengo que quitarme los lentes para saltar, por eso nunca calculo bien. De todas formas, en la gala no se salta el plinto ni se hace la vuelta rinquin. Las niñas van todas tan bonitas, con sus faldas de colores y la cara pintada. Usan pompones, bastones, aros o pelotas. Soy muy responsable aunque sea mala en gimnasia. Además, siempre llego temprano. Entro a clases a las ocho, pero estoy ahí antes de las siete porque me vengo con unas que ya están en bachillerato. Tienen suerte las de bachillerato, sólo tienen que cantar el himno los lunes. En cambio nosotras, las de primaria, tenemos que darle, con ese sueño, al himno nacional, al del Zulia y al de la Virgen del Pilar. Es lo peor. Todas en fila mientras la hermana Claudina habla. A menos que te elijan para izar...