Decisiones, cada día...
Si hay algo que se me da mal, eso es definitivamente, tomar decisiones. No sé si es por mi signo, Libra, que tiene ese detallito, o si es porque lo analizo todo y, como todo tiene su lado bueno y su lado malo, me cuesta muchísimo escoger. Las grandes decisiones de mi vida las he tomado sin pensar mucho, como si me subiera a una montaña rusa, pero con menos protección. Cierro los ojos y me lanzo. Luego mi excesivo sentido de la responsabilidad (otro defecto o virtud, según se vea) me obliga a hacerme cargo de las consecuencias. Pero es que hasta para comprar ropa, una de las cosas que más me gusta hacer, soy un “no sé” andante. Y si resulta que voy sola a las tiendas, ya es poco menos que imposible. La mezcla entre cuestionarlo todo y el constante ¿qué hago? Es una bomba de tiempo. Todo el tiempo reviso cada aspecto de mi vida y me pregunto si es hora de cambiarlo. Por suerte y para mantener la poca cordura que me queda, existe lo que yo llamo “anclas” que son las cosas de mi vida que n...