EL QUEMAO (textos de Malupe, 2006)
No me eligieron. Este año, otra vez, mi nombre no está en la lista de la Gala gimnástica. Es normal, cuando hago la vuelta rinquin siempre caigo sentada y el plinto es mi peor enemigo. Eso me pasa por gorda y cuatro ojos. Tengo que quitarme los lentes para saltar, por eso nunca calculo bien. De todas formas, en la gala no se salta el plinto ni se hace la vuelta rinquin. Las niñas van todas tan bonitas, con sus faldas de colores y la cara pintada. Usan pompones, bastones, aros o pelotas. Soy muy responsable aunque sea mala en gimnasia. Además, siempre llego temprano. Entro a clases a las ocho, pero estoy ahí antes de las siete porque me vengo con unas que ya están en bachillerato. Tienen suerte las de bachillerato, sólo tienen que cantar el himno los lunes. En cambio nosotras, las de primaria, tenemos que darle, con ese sueño, al himno nacional, al del Zulia y al de la Virgen del Pilar. Es lo peor. Todas en fila mientras la hermana Claudina habla. A menos que te elijan para izar...