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Eterno

Siempre pensó que eso de entrar en páginas de contacto era de friquis. Pero el aburrimiento, la curiosidad o la tentación de estar a solas en el despacho de Carlos un miércoles por la tarde, le hizo meterse en esa web -para qué la deja abierta- pensó. Se aprovechó del pseudónimo ajeno para echar un vistazo a la fauna que pululaba en ese rincón de la red. Algo de razón tenía, las chicas eran un poco raras. Todas posaban en las fotos como si estuvieran en un concurso de belleza. El maquillaje las hacía irreales, geishas virtuales. Era increíble la desesperación que se percibía. Un inventario de mujeres hermosas y horrorosas, incluyendo los matices entre una y otra cosa, de todas las edades y colores, buscando a algún desconocido, igual de desesperado, y cruzando los dedos para encontrar alguno que fuera simplemente normal. Recorrió las fichas con una sonrisa altanera, sobrado, pensando en que tenía material para un mes de burlas a su hermano. Pobre, pensaba, desde que Sonia lo dejó, no s...

¿Estás?

Si supieras la falta que me haces, saldrías de ese lugar en el que decidiste esconderte quién sabe cuándo, y vendrías ahora mismo. Necesito tu vitalidad, tus risas, tu atractivo y sobre todas las cosas, tu seguridad. Te necesito a mi lado más que nunca. No recuerdo cuando fue que te perdí de vista. Te fuiste sin avisar, sin pedir permiso, aunque ahora que lo pienso, me diste un montón de señales que no supe o no quise atender. Porque tú y yo somos lo mismo y jamás te creí capaz de dejarme. Ahora pensaba que en un abrir y cerrar de ojos estarías de nuevo ahí, serías yo, como antes. Pero algo se rompió, se desgastó y queda una pequeña y lejana chispa que sólo alcanza para recordarte y dejar salir media sonrisa de mis labios. Te extraño. Se me agolpan las sensaciones en la boca del estómago y no sé qué hacer con ellas. Es algo muy físico, hasta duele un poco, me impide respirar bien y pensar con claridad. No hay más que eso, no puedo racionalizarlo. ¿Quién soy ahora si no está...

Viajando por Occidente (Víctor Hugo Márquez)

http://www.youtube.com/watch?v=rNpU2FvruRg&feature=related "En esta pieza Víctor Hugo Márquez hace gala de su extraordinaria calidad como compositor al dibujar musicalmente un viaje por carretera desde Santo Domingo, en el Estado Mérida, pasando por los estados Portuguesa y Lara, para finalmente llegar al Zulia. A medida que cambian el paisaje y el estado, cambia la música para adaptarse a la típica de cada región". De Santo Domingo yo vengo bajando, la brisa está hilando un bambuco al pasar. Me quiero llevar dentro de mi arpegio Me quiero llevar dentro de mi arpegio, todo el sortilegio del páramo andino hacia los caminos del llano y del mar, hacia los caminos del llano y del mar. De Barinas voy siguiendo las carreteras del Llano viendo sabana y rebaños respirando inmensidad. Voy a la hermosa Guanare, para dejar en su altar ramilletes de cantares a la reina nacional. Voy para Ospino y Araure, Acarigua a saludar, tierra del catire Paez, símbo...

Confidencias (Enero 2006)

Ayer, mi niña grande se marchó de su casita de San Bernardino; y cuando el taconeo marcó camino de la calle, la taza comentó el triste detalle de una lágrima caida en el café; a lo cual dijo el platillo: yo lo sé, pues otra lágrima saltó sobre mi borde y la mesa, concorde, dijo a los dos: la tuve reclinada y le vi humedecida su mirada con mil preguntas de por qué pintadas en su frente y mejillas, oyendo ésto, confesó la silla: yo he soportado el peso de su alma con un derrumbe de soledad, sin calma, más gravitante que su cuerpo leve, y cada loza donde pisa y mueve la sombra sobre el piso, ratificó que no sentía el hechizo de su rauda pisada trotona, alborozada de pájaro entre ramas. También la suave almohada de su cama dijo saber qué pasa, "Ella llora, me abraza y tantea al lado mío el espacio vacío del frágil amor ido". ...Yo, que conozco el nido de mi pájara-niña supe todo por el modo en que me guiña cada objeto que calla, pero entre su silen...

Palabras desechables

Miles de palabras con sus cientos de miles de letras y sus acentitos bien puestos, tiradas sobre papeles, teclados, lanzadas impunemente al viento para perderse. Para siempre. Se gastaron y no volverán. Queda un silencio práctico, útil, tan impropio de mí y tan necesario. Me queda eso para ofrecerte. Quizás el mejor de mis regalos. Si un día, un año de estos, te encuentras alguna de esas palabras o un grupo de ellas jugando, saltando sobre un parentesis a manera de comba, detente un momento y escúchalas. Al menos me quedará el consuelo de saber que no nacieron sólo para morir.

Respuesta de regalo

I Ahora que esta marea de párpados empapados y latidos desbordados sobre mi playa bajea, toma el cetro de la idea conque me ungió tu ternura pues al beber la lectura de tu deliciosa décima no quedó en mi una centésima de ideas, ni de cordura. II No preciso otro reinado cuando la hija más bonita, una corona bendita de afecto ya me ha otorgado; ya me siento coronado y en lo que deseas abundo este amor noble y profundo conque el mirar me humedeces rebasa, con muchas creces a todo el orodel mundo. III Como serán la virtud y el caudal de tus decretos que a Dios, para estar completo sólo le pido salud; prolongar la juventud y la firmeza del paso para que al sentir escaso tu cariño imprescindible, mil viajes hagan posible tus sesenta mil abrazos. Víctor Hugo Márquez

Regalo para mi papá en sus 60 primeros años de vida

Ser hija de un creativo no es trabajo nada fácil. Hay que tener mente ágil, un cerebro muy activo, el corazón siempre vivo y centrarse en la tarea, porque no hay cosa más fea que frases preconcebidas cuando quien te dio la vida es el rey de las ideas. Hago el esfuerzo que puedo por alegrarte este día y cometo la osadía de inventarme este remedo de décima, mas me quedo en un compendio vulgar de palabras que lo intentan y ni siquiera se acercan a lo que quiero expresar. Hoy quisiera regalarte la luna, el sol, las estrellas a ver si quizás con ellas puedo llegar a mostrarte lo que se siente encontrarte cada día en mi pensamiento y escuchar tu voz de aliento en mi oído a cada instante, saber que no estás distante que estás cerca, como el viento. Quisiera darte paisajes de verdes amaneceres, aventuras y placeres, comodidades y viajes, y no sólo estos mensajes inconexos y pequeños. Quisiera cumplir tus sueños tus deseos, tus antojos para llenarte los o...