Pinche Pepe
En 1999 sus 26 años de vida llegaron asustados a un salón de clases en un país del primer mundo. Venían llenos de expectativas y de ganas: Europa, la comunicación, la gente de diferentes partes del mundo, más de 600 días por estrenar. Yo, con un año menos, aterrizaba en la misma aula de la Complutense, igual de insegura e ilusionada. Él era (y sigue siendo) muy tímido, callado, observando con esa mirada sabia que yo aún no logro tener. Yo, hablachenta, escandalosa, sin darme cuenta de nada. No nos hicimos amigos desde el primer día, teníamos poco en común para ello. Pero a medida que pasaban las jornadas estudiantiles yo fui capaz de ver lo que se ocultaba detrás de esos ojitos semicerrados, curiosos, buscadores, y él logró saltar por encima de mi superficialidad. Al principio le caí mal “pinche vieja sabionda”, porque critiqué su escrito, que tanto le costó leer en voz alta. Lo que él no entendía era que lo hacía porque me gustaba muchísimo. Hoy ya sabe que es uno de mis escrito...