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El amigo secreto

Todo empezó con líneas. Ella le entregó las suyas a ese desconocido. Él las tomó con delicadeza, se sumergió en ellas y decidió intercalar las propias en ese entramado desastroso. Literaria, epistolar, de frases instantáneas, la suya era una amistad que bailaba sobre palabras cuidadosamente escogidas o impulsivamente escupidas en todos los matices tonales. Los acentos intensificaban los sonidos, los signos de puntuación les entregaban silencios y sus respectivas imaginaciones se encargaban de los gestos. Sólo tres conversaciones cara a cara, de las que ella recordaba: la publicidad del Aleti, los finales de Vargas Llosa y Pérez Reverte, y su cariño por la gente de ese otro lado del charco que “viven la vida, ríen intensamente, sufren intensamente, aman intensamente y odian a 500 dólares por vida” o menos… Esa amistad era sólo de ellos. Porque en la vida real eran otra cosa. Estaban en el mismo mundo, pero en distintas altutides y latitudes. Él en la cumbre, rodeado del frío...

Justo antes

El tiempo es tan inasible, impalpable y vaporoso que los momentos de felicidad pasan como una ráfaga. Dejan, como mucho, el dibujo de una sonrisa en el rostro, ansiedad porque se hagan eternos e incluso, a veces,  cansancio. Por eso d isfruto tanto del final de nuestros encuentros , la frontera entre tenerte y no tenerte: ese minuto de camino j usto antes de desearnos un buen día; ese lapso de duración indefinida que transcurre al filo de la inconsciencia cuando estamos a punto de quedarnos dormidos y las caricias se hacen leves y lentas porque el cuerpo ya no responde; el instante de silencio al otro lado de la línea telefónica cuando sabemos que no hay nada más qué decir; la postdata de besos antes de  alejarme por unos días. El amor que siento en esos ratos de inminente adiós es tan fuerte, que quisiera seguir despidiéndome de ti  una y otra vez, para sentirlo siempre.  Y, a la vez, desearía no tener que volver a hacerlo.

Eterno

Siempre pensó que eso de entrar en páginas de contacto era de friquis. Pero el aburrimiento, la curiosidad o la tentación de estar a solas en el despacho de Carlos un miércoles por la tarde, le hizo meterse en esa web -para qué la deja abierta- pensó. Se aprovechó del pseudónimo ajeno para echar un vistazo a la fauna que pululaba en ese rincón de la red. Algo de razón tenía, las chicas eran un poco raras. Todas posaban en las fotos como si estuvieran en un concurso de belleza. El maquillaje las hacía irreales, geishas virtuales. Era increíble la desesperación que se percibía. Un inventario de mujeres hermosas y horrorosas, incluyendo los matices entre una y otra cosa, de todas las edades y colores, buscando a algún desconocido, igual de desesperado, y cruzando los dedos para encontrar alguno que fuera simplemente normal. Recorrió las fichas con una sonrisa altanera, sobrado, pensando en que tenía material para un mes de burlas a su hermano. Pobre, pensaba, desde que Sonia lo dejó, no s...

Confidencias (Enero 2006)

Ayer, mi niña grande se marchó de su casita de San Bernardino; y cuando el taconeo marcó camino de la calle, la taza comentó el triste detalle de una lágrima caida en el café; a lo cual dijo el platillo: yo lo sé, pues otra lágrima saltó sobre mi borde y la mesa, concorde, dijo a los dos: la tuve reclinada y le vi humedecida su mirada con mil preguntas de por qué pintadas en su frente y mejillas, oyendo ésto, confesó la silla: yo he soportado el peso de su alma con un derrumbe de soledad, sin calma, más gravitante que su cuerpo leve, y cada loza donde pisa y mueve la sombra sobre el piso, ratificó que no sentía el hechizo de su rauda pisada trotona, alborozada de pájaro entre ramas. También la suave almohada de su cama dijo saber qué pasa, "Ella llora, me abraza y tantea al lado mío el espacio vacío del frágil amor ido". ...Yo, que conozco el nido de mi pájara-niña supe todo por el modo en que me guiña cada objeto que calla, pero entre su silen...

Regalo de cumpleaños

El mejor de mis regalos: I Eres la alegría vertida como miel en nuestro pan, cuando las horas nos dan de decirte ¡Bienvenida! Eres la esperanza erguida en este lento calvario de no apurruñarte a diario, mientras la dosis calmante es tachar los días faltantes por verte, en el calendario II Eres la heroína bella de nuestro filme real y el asomo lacrimal que en la mirada destella. Eres la indeleble huella conque tus pies juguetones marcaron dos bendiciones de amor divino y vibrante en el papel palpitante de nuestros dos corazones. III Eres aliento vital que viaja allende los mares, cuando por los celulares timbra tu voz musical, pronunciando angelical: "hola, mamá, bendición". Eres batalla y pasión por la tierra prometida de trigo, libertad, vida, paz y significación. IV Eres la fuerza motriz conque me impulso a más años, feliz de que tu cumpleaños sea un cumpleaños feliz. Ofrenda, cual el de Asís, a Dios tu alegría y tu calma. Cuid...

Perdón...¿EMPEZAMOS DE NUEVO?

La busaca está medio vacía porque me fui. Me distraje con la vida, con el trabajo, con el amor...me distraje de mi propia busaca y ahora necesito volver a ella, meterme en el fondo y que me la vayan llenando de cositas. Voy a meter un fondo de algodón y pétalos, intrascendencias de las de siempre, nuevos perdones y días por estrenar. Hoy empieza a correr el faltímetro de ser feliz.

¿Qué es el amor?

Todos hemos expresado muchas veces que sentimos amor por alguien, pero ¿quién sabe realmente lo que es el amor? Para unos será lo mismo que la pasión, para otros será comprensión o cariño, para otros compañía o solidaridad. Otros pensarán que es una cosa que no existe. Para las tiendas es la mejor manera de sacarle dinero a la gente el 14 de febrero de cada año. Para los sitios de contacto, la mejor manera de sacarle dinero a la gente todo el año. Hoy, para celebrar el día de San Valentín, he decidido preguntarles a unos cuantos amigos qué era para ellos el amor. Sé que es una pregunta difícil, pero les pedí que respondieran lo primero que les viniera a la mente, sin pensarlo mucho. Y he aquí algunas de las respuestas, incluida la mía. Es sorprendente la variedad, pero no me atrevería jamás a decir que alguna es la cierta. Todas lo son. - “Es un estado. Te sientes atraida hacia otra persona, con la que quieres pasar tiempo, compartir cosas físicas y espirituales...” - “Una reacción quí...

Grado 33

Son los que tengo, no puedo negarlos ni evitarlos. Tampoco quiero. Hoy me siento feliz. Gracias a TODOS: Papá-Mamá-Edmundo-La negra-El negro-Martín-Pepe-Betsa Vicky-Pablo-Sheila-Jesús-José Luis-Alfonso-Marta-Gus-Tía Purita-Pilar-Prendo-Juan-Pru-Lentejuela-Marcos-Tía Purita-Lulú-Andrea-Tía Mary-Tío Iver-Chuñi-Iver D.-CRis-Edgar-Christian-Corin-Joan-Jade-Alex-Karla-Victoria--Vero-Mary-Natalia-Cecilia-Joaquín-Adrián-Susana-Marcos-Ana Daniela-Jesús U-Nidia-Yarima-Leslie-Shirley-Andreína-Eze-Caro-Sr.Jesús-Sra.Cira-Teresa-Víctor-Adriana-Gabi-Iris-Max-Chapo-Gonzalo-Luisa-Natali-Hugo-Eli

Larita

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Sonó el timbre de salida y fui a esperar que pasaran a buscarme. Me pareció raro ver que llegaba mi tía Maritza, ella no era quien normalmente me recogía en el colegio. ¿Adivina qué tuvo tu mamá? –me dijo- y yo, con los dientes apretados, deseando que se hicieran realidad mis deseos, le respondí “hembra”. Han pasado 26 años de ese momento, pero yo lo recuerdo tan nítido como si hubiese sido ayer. Fue un de esos pocos instantes de felicidad absoluta, en los que crees que no puedes esperar más de la vida. Puede ser que no me acuerde de muchas cosas, que tenga una memoria desastrosa. Pero de esa enanita con cara gordita que dormía enrollada boca abajo, tendré la imagen siempre. Hermosa, sonriente, parlanchina. Era como mi muñeca. Si lograba dormirla, era una hazaña. Enseñarla a leer, una de mis grandes victorias. Como ella, que es una Victoria de la vida. Cachetes y risa, pipiola, coro cora, cambur con miel, tajadas con chizwiz, mandocas y tequeños con salsa de tomate. Sabia li...

Dulces

Lentamente, intermitentemente o impetuosamente, una y otra vez el agua salada ha mojado mi rostro. Pocas y felices veces en los últimos años ha sido el mar. La mayoría de las veces han sido la tristeza, la rabia o la impotencia los motores del derrame. Las estrellas de mi techo han sido testigos, pacientes, iluminando cada una de esas gotas de desaliento o desahogo. Ninguna ha abandonado. Son estrellas con esperanza porque alguna vez vieron otro tipo de llanto. Yo había olvidado que el amor no sólo te causa dolor o angustia. Había olvidado que una sonrisa se te puede pegar a la cara al margen de tu voluntad y había olvidado que con la salida del sol también pueden salir tus propios colores. Hoy las estrellas han recibido un regalo, un premio a su compañía y a sus rayitos de luz en la oscuridad. Tú y la suavidad de tus manos han estado junto a ellas y junto a mi piel, brillando. Hoy mi memoria a despertado a un viejo recuerdo. He descubierto, como una niña pequeña, que en una explosión...

Paco tiene nueva vida

Finalmente, la suerte le ha sonreido a Paco. Su vida ha dado un vuelco completo. No es que antes tuviera una mala vida. Antes lo que estaba era cansado. Muy cansado de ese trabajo fácil, mecánico, aburrido. Era vendedor en una tienda pequeñita. Se llevaba genial con los clientes, casi todos fijos. No le pagaban mal y le quedaba mucho tiempo libre. Pero él quería más, sabía que éra capaz de estar en un lugar donde su cerebro no fuera un trapo más colgado de una percha. Su vida personal tampoco era para tirar cohetes. Salía de vez en cuando por ahí, se tomaba un trago y miraba a la gente. Escogía. No le resultaba nada difícil ligarse a alguna para pasar la noche, pero nunca encontraba a aquella que volara. Se sentía sólo. Ahora todo es diferente. Como si de frotar una lámpara mágica se hubiese tratado, Francisco López cumplió sus deseos. Al mismo tiempo. Le ofrecieron un puesto de gerente en uno de los mejores restaurantes de la ciudad. Relacionarse con los proveedores, tener personal a...

La gota

Con demasiada fuerza para ser tan sólo una gota de agua salada, la lágrima pugnaba por salir a través de mi ojo derecho. Párpados, pestañas y globo ocular, con iris y retina incluidas, no habrían sido capaces de detenerla de no ser por una vulgar pero decidida sorbida de mocos que la nariz no tardó en ceder como única salvación. Caminando desde el metro, el edificio del “Juzgado de Familia” fue apareciendo hasta convertirse en un ser autónomo que saltaba de frente, con su puerta bien abierta, para burlarse en la cara de todo aquel ingenuo que alguna vez creyó en aquello de “hasta que la muerte nos separe”. Ni siquiera una ingenua especial, sino una más del montón. Eso soy. Ni la estrategia del merengue ochentoso a todo volumen por los audífonos me evitó el escalofrío del fracaso, la lágrima que se esfuerza. La lágrima no salió, pero tampoco se dio por vencida. Entró impetuosa al cuerpo, esta vez con sed de venganza porque no había podido liberarse. Los abogados disfrazados de búhos con...

As long as it lasts

Mi intención de contenerme fue inútil. Desobedientes, los dedos de mi mano derecha se hundieron en tu pelo, mientras el señor que toca el tambor en mi pecho* aceleraba el ritmo hasta niveles casi mortales. La suavidad de tu alma comenzó a derramarse hacia fuera, hacia tu piel. El cielo quiso formar parte y las estrellas miraron hacia abajo. Una de ellas, junto a la luna, se estampó en mi ombligo. Tú tocaste a los astros y decidiste quedarte, magnetizado. Mientras, los constantes azotes de ese mar llamado miedo intentaban hacerme retomar la tristeza del control, la muerte de la vida sin vida. Aguanto. Aún con el riesgo de un enésimo naufragio. Mis dedos vuelven a hundirse, y deciden quedarse. *Orig. de la hirma

Nostalgia

Un rayito de sol se cuela por la persiana. Es intenso. Me despierta. Me pregunto qué hora es, dónde estoy. Veo las fotos de la habitación y se cuela una sonrisa en mi cara. Estoy en casa. Es triste y feliz a la vez. Es volver y preguntarme dónde he estado todo este tiempo. Las cosas están iguales. Un poco gastadas, porque aquí el sol implacable lo desgasta todo. No sé si ya los paisajes no son los mismos. O yo no soy la misma. Intento sonreír. Respiro la brisa de la playa y me lleno los pulmones. Vuelve a colarse una sonrisa. También un dolor en la boca del estómago. Me baño con perolito porque no hay agua. El café ya está listo a esta hora, como todos los días, con sabor a canela. El lago brilla por todas las ventanas, así, tan divo como siempre, tan rey de todo. Bajo a la calle y comienzan a sentirse los olores del almuerzo, los aromas deliciosos de las escaleras de mi infancia. Se oyen los gritos altaneros vendiendo cualquier cosa, anunciando lo cierto y lo falso. Se ve la vida, una...

Adiós

Perdona si hoy no te pregunto cómo estás. No es que no me importe, es que hoy tengo el alma un tanto anestesiada. ¿Cómo te lo explico? no ha sido un buen día, chico. Mi corazón sigue latiendo. Y eso que se ha mojado, secado, ha sido arrugado, planchado y vuelto a arrugar. Se le ha derramado café encima, tiene huequitos de cigarrillo. Se ha roto en varias partes y lo he pegado con pega loca. Se ha rasgado y yo lo he remendado con hilo y aguja. A veces le he puesto parches de colores. Se ha caído al suelo, por eso está un poco magullado, con raspones y algunas cicatrices. Le faltan trocitos aquí y allá. Algunos los han robado, otros los he regalado con gusto. Otros se quedaron pegados a una poesía o a una imagen por la calle. Algunas partes se han hundido quién sabe porqué. Otras se han abultado. Tiene la belleza de todo aquello que ha visto pasar la vida por arriba, por abajo, por delante, por detrás, por dentro y por fuera. Es aún inocente porque le falta mucho por ver, oir, tocar, ole...

Victoreto

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“Tu hijo va a ser el orgullo de la familia. Él y su guitarra van a recorrer el mundo”. Eso le dijo una bruja a mí mamá hace un montón de años. Ella veía el futuro de la gente a través de la cédula. La ponía detrás de una lupa de esas de hacer limpieza de cutis y soltaba su perorata de augurios, buenos y malos. Recuerdo que cuando tú eras un peloncito de pocos meses y yo tenía tres años (juro que lo recuerdo) iba por ahí diciéndoles a todos mis amiguitos que tú eras el bebé más bello del mundo. Y lo eras. Después pasaste a ser ese personaje molesto a más no poder que se llama hermano menor, pero qué remedio, ahí estabas. Fiebrúo, totalmente fiebrúo. Primero, los muñequitos de la Guerra de las galaxias, después los de he-man (hasta que te robaron una bolsa llena por dejarlos en la escalera del edificio), luego los peces (tuviste dos peceras), mas tarde el heavy metal (grrrrrrr) y finalmente, definitivamente y afortunadamente, la guitarra. También te dio por jugar fútbol, béisbol, hacer k...

Sofía

El padre Jacobo dice que no, pero yo estoy seguro de que he estado en más bodas que él. Dice que ese es su trabajo, que es cura y por eso me gana. Cosa que no es cierta, yo también trabajo en bodas, y no sólo en las católicas. He cantado en matrimonios evangélicos, protestantes, mormones, judíos y últimamente me estoy llenando con los gays. La gente dice que tengo buena voz, y es verdad. Aún así, más que por la voz, los anfitriones me contratan porque tengo chispa. Si, chispa. Siempre se me ocurre algo qué decir en el momento preciso y todos se ríen. Además, aguanto muy bien a la gente que le entra la vena artística después de tomarse dos cervezas. Yo toco la guitarra y ellos se desgañitan, ahí aprovecho para pensar en mis cosas y me pongo la máscara de la sonrisa. A Sofía la conocí en una de esas bodas. Como siempre, los amigos de unos amigos habían decidido ser originales y casarse en la playa. Ella con flores en la cabeza, él con camisa blanca de algodón. Querían que les cantara una...

No-aniversario

Te amo es la introducción. Esa frase la inventé yo, la sentí yo. Esa y tantas otras y el "todavía" de Benedetti, y la colección interminable de cursilerías que aún hoy no me dan vergüenza. Tu sonrisa la dibujé con mi dedo, como Horacio la de la Maga en el capítulo 7. Tus canciones sin sentido siguen en un cajón transparente, que está siempre por donde tengo que pasar. No lo sabes pero estás. Porque "siempre es corto". A pesar de tus no-tequiero, feliz no-aniversario.

Por un pelín

La pestaña tenía razón. Juan me advirtió que la tenía pegada en mi mejilla izquierda. Inmersa en mi agobio por el calor y el tráfico de Madrid, yo me pasé la mano con la idea de deshacerme de ella. Pero quizás por la naturaleza pegajosa de todo en estas fechas, no se cayó, se quedó en uno de mis dedos. Entonces Juan y yo hicimos (sin siquiera decirlo) eso que estúpidamente habíamos hecho toda la vida, cada vez que una pestaña se queda vagando en el rostro de alguien. Juntamos los pulgares, aplastando la pestaña, y cada uno pidió un deseo a Dios, al destino o a las hadas, sabiendo que todo eso es mentira y que el deseo nunca se cumple, y si se cumple es purita casualidad. Le tocó a él. Juan - le dije-mi deseo era de amor ¿esto significa que no va a cumplirse? No - me dijo - se va a cumplir, pero no ahora. Tendrás que esperar. Yo creía que esperaría unos días, porque eso me había dicho él. Estaba contenta, con una contentura que ya creía extinta. Ahora veo, con la cara llena de lágrimas ...

Ángel de la Guarda*

Ángel de la guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche, ni de día, no me dejes sola, que me perdería. Llévame al 6-B y a la sopa negra, al viento inagotable y las palmeras endebles, a la hamaca en mi cuarto desordenado. Muéstrame un anaranjado de atardecer a las seis, un sol hundiéndose en el lago brillante. Un nacimiento de estrellas y caminos de luna reflejada en el agua. Un relámpago insistente, de nombre Catatumbo. Ayúdame a volver al parque de atracciones que era la litera de madera y a huirle a la correa poco cumplidora. Haz que la brisa de la tarde me traiga desde abajo ese silbido que anuncia la llegada del cariño, el pan dulce, el queso de bolita, los cambures manzanos y la música del cuatro. Despiértame temprano para ir al colegio con peinados de reina hechos por las manos del amor, saltando los peldaños de dos en dos para que no me deje el transporte. Salúdame a las amigas y diles que pronto jugaremos a la liga, al quemao, a los yaquis, al sesesé e intercambiaremos...